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Ay, el acoso sexual callejero…!!

En estos días se ha estado hablando mucho de violencia contra la mujer y el problema del acoso sexual callejero y etc. Está muy bien hablar abiertamente de estas cosas y combatirlas con campañas: si nos preciamos de ser un país civilizado, pues hace mucho rato que se debió empezar, porque las mujeres hemos sido víctimas de estas cosas desde siempre.

Pero también creo que no sólo se debe enfatizar este hecho, el de que seguimos siendo víctimas del acoso, sino también hay que tratar de no cargar demasiado las tintas con el sentimiento de victimización, es decir, enseñarles a las nenas, paralelamente con la difusión de las campañas anti-violencia y anti-acoso, que es posible des-dramatizar un poco la cosa, ir más allá de la indignación, superar el sentimiento de humillación e impotencia que se nos siembra con estas actitudes,  y aprender a defendernos efectivamente.

Y no se me confundan, no digo estas cosas por justificar a los imbéciles acosadores sino sino por no darles el gusto de quedarnos lloriqueando (que eso es lo que quieren) ni rumiando la rabia por largo tiempo, cosa que sí que nos traumatizará más de la cuenta. Ya es bastante horrible el pasar por estas cosas, como para encima quedarnos sentadas pensando en ellas y seguirlas elaborando y elaborando y causándonos tristeza, ira y traumas… será que mi filosofía es siempre, “seguir p’alante”.

Al respecto, comparto un comentario que hice en Facebook de un amigo, sobre una de las experiencias que yo misma viví cuando era jovencita:

Cuando tenía unos 19 años un tipo se abrió la bragueta y me mostró toda su manguera en la Bajada de los Baños de Barranco, como a las 11am, diciéndome grosería y media. ¿Sabes qué hice? Le dije OYE QUÉ, ¿¿NO TE DA PENA?? TE LA MOCHARON, ¿¿NO?? Y me fui riéndome mientras el tipo se guardaba el nabo y se iba furioso. Mi consejo es; NO SE DEJEN TRAUMATIZAR, no vale la pena… hay que desdramatizar estas situaciones en lugar de fomentar la cultura del victimismo… no digo que imbéciles como ese deban seguir sueltos, pero al menos NO DEJEMOS QUE NOS ARRUINEN LA VIDA!!! No vale la pena!!!!!!!!

Y ahora se me ocurrió compartir mi experiencia, a propósito de las recientes campañas… y porque acabo de ver que se ha lanzado una aplicación para Android para denunciar estos hechos. A primera vista me parece un esfuerzo muy limitado (sólo para las usuarias de teléfonos con Android), pero si alguna de ustedes la prueba, nos comenta, por favor, allí tienen el link: 
http://www.datea.pe/#/mapeo/49

También quiero aclarar que no estamos hablando de aquí de delincuentes sexuales (léase: violadores), que es OTRO tema, muchísimo más grave. Pero no es tan difícil diferenciar entre un potencial agresor sexual real y que puede estar armado, y un “simple” mañoso acosador, igual de repugnante pero objetivamente inofensivo. Paremos el acoso callejero, y está bien tener leyes que nos apoyen, pero también luchemos nosotras mismas por no dejarnos traumatizar…

Flyer-autodefensa

Un tallercito como éste no estaría nada mal…


“No permitas que ningún niño trabaje”, dicen…

Acabo de ver el último spot de Fundación Telefónica supuestamente contra el trabajo infantil, y tengo que decirlo: me parece pésimo y totalmente fuera de foco.

Me explico.

No sé en qué momento hemos pasado de la buena intención de erradicar la explotación de los niños a avalar la irresponsabilidad total. Estamos de acuerdo en que la explotación es vil y degradante, pero el trabajo, en su justa medida, forma en responsabilidad. Y eso es algo que hace mucha falta en estos tiempos. Un niño que crece centrado en sólo “hacer lo que le gusta” de adulto querrá seguir viviendo de la misma manera, haciendo lo mismo, sin importarle qué pase alrededor o qué le pase al resto de las personas que tiene cerca… o a su sociedad.

Esta campaña tan “políticamente correcta” me parece desatinada, totalmente alienada de la realidad peruana. Sí, los niños tienen una capacidad increíble de encontrar magia en donde sea. Pero usar esa cualidad como pretexto para dar a entender que no necesitan interesarse en su realidad ni en su sociedad me parece, por decir lo menos, ofensivo. De otro lado, el mensaje me desconcierta, ¿para eso es que se pide “envíalo a la escuela”? Y también, según este spot, ¿La escuela es un espacio de “no-trabajo”, un lugar para “”mecer” a los niños, y no para que estudien y aprendan? ¿O para pensar y adquirir conocimiento…?

Me sorprende que una institución del nivel de Fundación Telefónica se permita emitir productos comunicacionales tan mal ideados y peor enfocados (y eso que por lo que se ve tampoco gastaron nada en la realización), Y eso que no entro en el tema del trabajo infantil en zonas rurales peruanas, que más que “trabajo infantil” es “trabajo familiar”, porque todos tienen que ayudar en la chacra o con los animales porque de eso comen… ¿por qué mejor no se propone terminar con el desempleo adulto y con el abandono secular del campo, que son los reales temas?

Yo digo nomás… y los dejo con el famoso spot para que juzguen ustedes mismos.

 


Los cambios en Facebook!

Yo era una bloguera empedernida, con un blog bastante leído por entonces (la vieja hornada recordará mi nick, “Danza Invisible”) y tras haber visto de lejos lo que era HI5, no quería saber nada de ninguna red social. Por eso no quería entrar a Facebook. Pero, como muchos, terminé inscribiéndome en Facebook para probarlo, persuadida por mi entonces compañero de vida y por algunos amigos comunes… y le cogí el gusto. Me gustó su diseño sobrio, y me tranquilizaba el hecho de que, a diferencia de HI5, se podían configurar opciones/niveles de privacidad sin gran problema.

Fue a través de Facebook que me reencontré con gente entrañable a quien le había perdido la pista (amigos del barrio en que crecí, compañeros de colegio, mi promoción de la universidad) y además estreché lazos de amistad (que pasaron a la vida real luego) con blogueros a los que había conocido porque nos leíamos nuestros blogs. De otro lado, parecía cada vez más que toda la gente de los círculos personales y profesionales en los que me movía estaban en Facebook, de modo que estar en contacto con toda esta gente por allí parecía una buena idea.

Pero para cuando uno llega a tener más de 600 contactos ya la cosa se pone inmanejable. Yo dejé la fase de las apps y los jueguitos en Facebook cuando llegué a los 400 contactos, porque era imposible seguir el progreso de los juegos, y porque la verdad es que se necesita tiempo aparte.

Uno bloquea aplicaciones (juegos, por ejemplo), hace listas de gente, borra contactos que  no son muy cercanos, en fin hace lo posible por mantener un orden, no mezclar contenidos, no espamear a gente que no es tan cercana con las fotos de tu bebita, por ejemplo, en fin… por no mencionar que para nosotros los peruanos el tema de la privacidad nos puede llevar a la paranoia por todo lo que un hueco en la privacidad puede implicar en términos de seguridad propia y de la familia. Y ahora estoy muy enojada con Facebook porque ahora prácticamente todo lo que uno postea es potencialmente de dominio público.

Me hicieron probar Google+ y salí espantada porque sin hacer nada recibía cada día por lo menos diez notificaciones de gente de la cual ni sabía que existía y que me había agregado a sus contactos. Y lo que me espantó fue comprobar que técnicamente no hay manera de impedir esto, que bloquearlos sólo implicaba que uno no verá más sus updates pero ¿cómo saber si no ven los tuyos? ¿Cómo impedir que te hagan perder tiempo bloqueando desconocidos invasivos todos los días? Ni hablar. Me salí a lo bruto, borrando completamente mi perfil. Y vaya que me costó, perdí casi tres horas en ese empeño, porque Google+ está diseñado para que no encuentres el modo de salir.

Facebook está incurriendo en más o menos los mismos vicios que Google+ y HI5 juntos: información hiper visible, “news tickers” en los que te enteras cada segundo de qué hizo gente que ni conoces (sólo porque lo postearon como “público”) y lo peor, la posibilidad de lo que uno les comenta a los amigos, incluido cosas coloquialísimas tipo “veste csm ándate a bañar oe” que uno espera que queden dentro del círculo íntimo de amistades, se hagan totalmente públicas.

Así es, si nuestro amigo Periquito de los Palotes no se fijó bien y colgó una foto de la última juerga que compartimos como “PUBLIC”, no sólo todo el universo facebookero se va a enterar que nos tomamos más de un pisco sour, sino que además todos los comentarios chongueros, jocosos y burlones que hagamos nosotros y nuestros amigos TAMBIÉN serán de dominio público. Y si nos taggean (etiquetan) pues la cosa no se pone mejor. Yo ya no comento nada de nada (ni pongo LIKE) cuando veo que se trata de un post “público” “(Public”). Será para que después lo anuncien en el news ticker de los millones de usuarios de Facebook a nivel mundial. Aunque no se trate de nada comprometedor, la idea me da escalofríos. ¿Big Brother me vigila?

Y si le sumamos a la ecuación la pesadilla del botón SUBSCRIBE, qué quieren que les diga. Yo no lo he activado por la sencilla razón de que no me interesa que ningún desconocido tenga la posibilidad de andar hurgando en mi cuenta personal (porque aunque lo nieguen, es más o menos eso). Pero la brillantísima gente de Facebook asume que yo quiero que  TODOS mis contactos tengan acceso a TODAS mis actualizaciones, y entonces no hay modo de bloquear el botón SUBSCRIBE entre los contactos que uno tiene, ni ninguna forma de controlar cómo lo usan. En la práctica esto hace que los settings de los niveles de privacidad no sirvan de mucho. Y creo que nadie tiene el mismo nivel de confianza con toooooodos sus contactos…

Yo hice bilis durante varios días, hasta que al fin decidí que a grandes males, grandes remedios. Borré más de 150 contactos y en los hechos he deshabilitado mi muro. Pensé en borrar del todo mi cuenta personal, pero no lo he hecho porque al final me ha parecido mejor conservarla para mantener el contacto con la gente, comentar en los muros de mis amigos cercanos, gente que conozco, y que mis contactos me puedan localizar y enviar mensajes PRIVADOS.

Y en cambio, para discutir cosas como noticias o cosas de actualidad, o para difundir mis trabajos y publicaciones (fotos, artículos, blogs, etc.), he creado una “Fan Page” abierta y pública, donde no hay ni habrá contenidos de tipo personal. Aprovecho para hacer el publicherry: suscríbanse.

En resumen, no me gustan para nada los cambios recientes de Facebook. Pero ni modo, los tiempos cambian, y si cambian las reglas, es aceptarlas o rebelarse. Y yo me resisto a que sean otros y no yo misma quien decide cómo se maneja y distribuye mi data. Llámenme anticuada y de la vieja escuela si quieren, pero ya bastantes broncas tengo con los estúpidos algoritmos de los motores de búsqueda y con las exigencias de optimizar todo para San SEO. No necesito que “me sugieran” cosas, quiero buscar las cosas por mí misma y sin filtros que no han sido puestos exactamente con las más nobles intenciones, y quiero difundir mi trabajo, no vender chorizos…

En fin, que no se puede dejar de usar estas cosas en los tiempos que corren. Pero hay que tener los ojos bien abiertos…


Rock in Rio, desde mi palco virtual

Me pasó de todo la semana pasada, incluyendo terminar un trabajo importante en el último minuto, y llegué al viernes con un resfrío de aquellos que de súbito alcanzan proporciones épicas. Entre deadlines, actividades escolares de mi hija y el malestar de la fiebre, no me percaté de que Rock in Rio 2011 ya habia empezado y que incluso era posible verlo vía live streaming por Youtube. Bueno, comprendan, es que el mundo ha cambiado bastante desde el primer Rock in Rio, a mediados de los 80s, cuando yo estaba  apenas por cumplir mis 20 años… y a veces no me acabo de acostumbrar.

En fin, haciendo uso de las cibernéticas modernidades, consulté la programación online y casi me muero en mi lecho de enferma al darme cuenta de que ya me había perdido a los Red Hot Chili Peppers, Metallica y a Jamiroquai.  Buahhh!! Pero en ese momento estaba el monstruo sagrado Stevie Wonder en vivo, y me colgué de la transmisión. Es que me encanta Stevie, desde mis 14 añitos siempre quise verlo en vivo, y cómo les explico, verlo en vivo en mi laptop desde un festival como Rock inRio era lo más aproximado que he podido estar a verlo en vivo en mis 45 años de vida.

Ver a un veterano como Stevie Wonder junto a Janelle Monáe (a quien recién este año conocí por su Tightrope) fue extraordinario, y su versión de mi gran favorita Overjoyed, que he esperado poder ver en vivo por tantos años (aunque fuera virtualmente) no me decepcionó.

De allí fue ya no despegarme del festival, y qué bueno, porque lo mejor estaba por venir: la actuación de Coldplay fue absolutamente extraordinaria, tanto a nivel musical como de show y dominio de escena; y perdónenme el entusiasmo, pero para mi gusto personal fue lo mejor de todo el festival, por lo menos de lo que pude ver. Una de los mejores momentos fue su interpretación de Viva La Vida: casi se viene abajo el lugar.

Y a juzgar por las reacciones del público, creo que todos pensaron o sintieron lo mismo que yo; Chris Martin se metió a la enorme concurrencia al bolsillo sin dificultad. Toda la masa lo seguía tan en trance que creo que si les pedía “suicídense” todos se suicidaban en el acto, sobre todo cuando cantó The Scientist:

noooooobody saaaaaaid it was eaaaaaasy

it’s such a shame for us to part…

noooooobody saaaaaaid it was eaaaaaasy

no one ever said it would be so hard

I’m going back to the start

Pese a mi lamentable estado gripal sucumbí al entusiasmo, no me aguanté y tuitié por el canal del festival:


El Twitter hervía en ese momento con los hashtags #RockinRio y #Coldplay, comentarios como:

No faltó Clocks, que fue una apoteosis aparte, seguida de un emotivo tributo a Amy Winehouse (Fix you), muy celebrado por el público presente y por el público tuitero también.

En resumen, que fue un evento memorable, y si quienes lo vimos solamente por Youtube casi tuvimos un orgasmo mirándolo a miles de kilometros, ya me imagino lo que habrá sido estar allí en persona.

Para el domingo, la fecha de cierre, estaban anunciados Evanescence, System of a Down y como cierre, Guns N Roses; también el domingo me enteré que lo que me tenía remal no era sólo una gripe, sino bronquitis. Para cuando me pude conectar, ya SOAD iba por la mitad; fue una memorable performance (después nos daríamos cuenta de que había sido lo mejor de la noche), pero lo más divertido fue que tuiteando me encontré con algunas de mis alumnas, en el mismo plan que yo… aunque claro, por razones generacionales yo esperaba a los Guns. Cómo les explico, son parte de toda una época de mi vida. Y así, esperándolos, me soplé a la archi creepy banda Slipknot (que ya es francamente too much para mí) mientras la gente en el twitter contaba chistes y se c*gaba en la madre de Axl Rose para amenizar la tediosa espera.

Hasta que salieron. Pero habia un pequeño problema; la diferencia entre lo que esperábamos escuchar y lo que escuchamos fue bastante grande. El problema no era que Axl esté viejo, se vea pasado de peso o que ya no cante como antes; el asunto era que todos los viejos fans de los Guns teníamos muy presente el sonido y el poder de la formación original de la banda, es decir, de la banda original, de cuando Slash era parte de ella. Y lo que nos ofrecieron anoche Axl y sus nuevos músicos más parecía un “tributo a” Guns N Roses. Con decir que para cuando al fin arrancaron con Sweet Child of Mine el punteo inicial fue tan soso que hasta daba pena. Y eso que, no estoy segura, pero me pareció que lo estaban haciendo entre dos. De hecho, en algún momento del concierto creo que vi tres guitarristas  en escena (corríjanme si me equivoco), y si no es porque los ví no me daba cuenta…. es decir, no se les sentía. Tres guitarras es como para matarte con distorsión si les da la gana, pero no fue el caso…

A esas alturas ya eran casi las 2am, el twitter se había convertido en un gran campo de bullying contra Axl Rose y yo ya había visto suficiente. Me fui a dormir, pensando (como otro tuitero) en que prefería mantener el cariño a los Guns N Roses de siempre, esos que ya tienen su lugar ganado entre las leyendas del rock. Y es que, aunque estábamos algo apenados por la diferencia entre lo que esperábamos y lo que vimos, a los Guns se los respeta por sus discos y su historia… y se les quiere por todo lo que tiene que ver su música con nuestras propias historias.

Y bueno… a esperar a Rock in Rio 2013!

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