Post literario-musical :-D

LECTURAS:

Terminé de leer “Maldita Ternura”. En mi opinión, Beto Ortiz, como novelista, es un buen periodista. Me quedo, de lejos, con sus columnas, sus crónicas, su “Grandes Sobras”. O sea, no es que no se pueda usar la violencia o la m*erda humana para escribir: ya lo han hecho grandes plumas (straight y gay) con brillantes resultados. Allí están William Burroughs, Henry Miller, Truman Capote, Céline, por ejemplo. Pero ellos tenían historias que contar. Vivencias, procesos, miedos, placer, morbo, sordideces, violentas pasiones. Sin embargo, el problema de “Maldita Ternura” no es falta de drama ni de talento sino más un asunto técnico; 1) Los personajes no tienen profundidad psicológica (se quedan en caricatura) y 2) A la “trama” (así, entrecomillada) le falta continuidad, un hilo conductor. De modo que el libro se queda en lo anecdótico, limitándose a reunir episodios chismográficos aderezados por la hábil mano del cronista. Como si a la fuerza se hubieran reunido varias crónicas para hacerlas novela. El resultado es una suerte de patchwork narrativo. Bien escrito, eso sí, aunque con pose achoradita. Como dije inicialmente, infinitamente mejor es “Grandes Sobras”. Y que conste que yo no soy parte de ningún grupo, bohemia, secta, patería ni cofradía literaria limeña ni provinciana. Sólo soy una lectora más.

Lo rescatable: el libro no tiene nada de kitsch, y sus historias tienen bastante de testimonio crudo de lo que son ciertas movidas nocturnas limeñas y los tejemanejes del periodismo televisado. Lima. A quien le gusten las historias full diálogo tipo guión de cine, estilo Dan Brown, le encantará, sin duda. Los aficionados a la chismografía a lo Magaly, también, porque los personajes son fácilmente identificables. Difícil que alguien no se dé cuenta de quién es la “La Pocha Pachuca” (ojo, editor-corrector, en una página se llama así y en la siguiente es “La Pocha Cachuca“), “Axel Britto” o “El serrano Lara”.

Y ya que por todos lados se está festejando el cumpleaños del buen Gabo, pues me uno a los saludos, confesando que, de toda su extensa obra, mis títulos favoritos son “El otoño del patriarca” y “El amor en los tiempos del cólera”. Felices 80 años, Gabo…

MÚSICA:

Ando saltando (literalmente) por todas partes, feliz, con el mp3 reventándome los oídos. ¿El motivo? La anunciada reunión de The Police, con todo y gira mundial. ¡Yeeee! Sí pues, me confieso archi-fan, desde chiquilla. Corría el año de 1981 y mis compañeras de secundaria dejaban charcos de baba cada vez que hablaban de ese bodrio llamado “Menudo”, pero yo ya escuchaba a Depeche Mode, Yazoo, Devo, y era fan-fan (fanzazasaza) de The Police y me aprendía al toque la letra de cuanta canción lanzaban. No era solamente que yo fuese medio nerd: The Police fue un fenómeno mundial. Y eran talentosos, además. Esa minimalista y agresiva conformación tan back to basic de bajo, batería y guitarra, con sus -por entonces exóticos- toques reggae y ska, literalmente me atrapó. Y aunque han pasado más de veinte años, aún no me ha soltado. No me importa: soy feliz con mi versión musical del Síndrome de Estocolmo. Jamás los pude ver en vivo, pero sus canciones son parte de mi vida… y si a alguien no les gustan, qué ch*cha. Para gustos se han hecho colores.

Justamente ayer le comenté a mi marido que The Police venía a Sudamérica también, y que yo estaba cruzando los dedos para que no pase lo mismo que con Coldplay, que ojalá alguien nos haga la caridad de traerlos a Lima. Entonces él me dijo:

– Pero, ¿para qué los quieres ver a estas alturas, si ya están viejos?

A mí se me subió la bilirrubina, y le dije:

– Oye caraj%@!, tú también ya estás viejo pero todavía te quiero ver, ¿no?

Nos matamos de risa, y allí quedó el asunto. Pero me quedé pensando en la magia que la música ejerce sobre todos nosotros.

Para quienes hemos estudiado algo de música, conocer la exacta relación física y matemática que hay entre las ondas sonoras, las notas de la escala musical, la teoría de las quintas y las reglas de la armonía resulta fascinante. Especialmente en esta época en la que los físicos discuten las alucinantes teorías de las Supercuerdas y la Teoría M: pensar en un universo movido por vibraciones (finalmente, ondas) es algo que me escarapela el cuerpo y me hace pensar “lo sospeché desde un principio”.

Pero, digresiones aparte, la música es el arte que se desarrolla en el tiempo, literalmente (no podemos escuchar una canción completa en un segundo), y al mismo tiempo es capaz de congelar el tiempo (y nuestros recuerdos) dentro de nuestro repositorio musical mental. Nos acompaña en nuestros diversos estados de ánimo, a lo largo de nuestras vidas, y no necesitamos escucharla para disfrutarla: podemos recordarla, cantarla… y… ¿qué más se puede decir de la música? De todo. Pero mejor en vez de seguir alargando el post, vuelvo al punto y los dejo con una de mis canciones preferidas de The Police, de cuando Sting aún tenía pelo: “Message in a bottle”. Al final de cuentas, todos los que nos dedicamos (de una u otra forma) a escribir, lo hacemos porque secretamente esperamos que someone gets my /message in a bottle.

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9 comentarios en “Post literario-musical :-D

  1. ¡Hey! ¡Lo máximo!
    En mis épocas todo era rock latinoamericano, especialmente argentino (Serú Girán, Enanitos Verdes, Charlie García, etc.), que yo despreciaba (mal hecho, por cierto, ya que ahora escucho más rock latino que en aquellas épocas… ¡Que conste que ya pasó mi época de alienación musical!), y yo más bien era, igual que tú, Depeche, Yazoo, The Smiths y, por supuesto, The Police (y luego Sting). He tenido la suerte (la grandísima suerte) de estar en dos conciertos de Gordon Sumner, y en ambos se me han humedecido los ojos cuando el ahora cultor del sexo tántrico tocaba los primeros acordes de las canciones de mi juventud: “Roxanne”, “Every Breath You Take”, “Message in a Bottle”, “Every Little Thing She Does is Magic” y demás…
    Dicen que van a llegar por el Japón, y ojalá así sea… ¡Ese será un concierto que no me pierda por nada!
    (Lo que sí, difícilmente voy a pagar los 100 dólares del nuevo club de fans, por el privilegio de comprar entradas en pre-venta… ¿Lo harías tú?)

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  2. jajaja, pobre tu osamu, no pues, no le bajes la moral…jajajajaja, no le digas viejo, dile “amado esposo que pintas canas” jajajajaj (pucha, no sé de que libro leí esta frase” jajajajajaj.

    Y yo fui de la onda ochentera sudamericana. Pero a mi flaco le encanta The Police, y aunque viejos, si llegan a venir, le compró su entrada !!

    Y sobre Beto Ortiz, bueno… creo que no gastaría mi plata en un libro suyo.

    Abrazotes!

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  3. Es cierto, Beto Ortiz es un muy buen escritor de crónicas y artículos, pero no un novelista. Grandes Sobras es, de lejos, mejor que Maldita Ternura, que es más un ejercicio literario poco profundo y cargado de mala onda; se nota esa necesidad de exorcismo por parte de Beto, pero lamentablemente no resulta contundente ni tan disfrutable como sus columnas en Peru21. Saludos,

    http://ventanadeeventos.blogspot.com/

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  4. como le vas a decir eso a tu querido y amado esposo al que prometiste amar y respetar hasta que la muerte los separe??? le bajaste la moral!!!! jajajajaja que buenas esas frases tuyas…

    yo no sé si iría a un eventual concierto de The Police… no me alcanza ni para el pasaje pero me gustaría sinceramente verlos en vivo, me encantan también sus canciones (aunque mi favorita es “Can’t stand losing you”)

    cómo es la música, escucho bastante música que tu también cuando tenías mi edad 🙂
    saludos!!!!!!!! QUE VENGA LA COMISARÍA, LA PNP ENTERA, LA INTERPOL, SCOTLAND YARD, KGB, NO ME IMPORTA YEEEEEEEEE

    y para serte sincero nunca he leido nada de beto ortiz… prefiero de lejos al gabo 🙂

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  5. Hola tegen:

    Giancarlo, ¡qué sopresa me das! Pero qué grato encontrar gente que comparta los mismos gustos que una. Vayan al concierto en Tokyo, no se arrepentirán.

    Gigi, Gerson y Milanta: Bueno… como me dijo alguien hace poco, hay cosas que hay que leer más por deber que por otra cosa. No me gustó el libro, como se habrán dado cuenta. Pero ¿tener estómago? No es para tanto… para lo que sí hay que tener estómago es para “El Almuerzo Desnudo” de William Burroughs… ‘ta que wákala!!

    Jesus: Coincido 100% con tus apreciaciones.

    ¡Ilustre Jocho! ¡Vaya, gracias por el helechístico entusiasmo por The Police! Y claro, que si vinieran (buaaaahhhh!!) a Lima, por mi madrecita que me voy a verlos, aunque sea en humilde stand-up!!

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