Escapadita nocturna

Desde que La Enana nació, no sólo dejé de trabajar sino que mi vida social se redujo a prácticamente cero. No estoy quejándome ni culpando a nadie; así se dieron las cosas. De bebé ella era extremadamente demandante y llorona, y a eso se sumaron otras situaciones personales.

Ahora ya trabajo nuevamente como freelance, a La Enana le va bien en el Nido y ya no es una bebé llorona; ya salgo a hacer mis comisiones, a cumplir trámites y alguna que otra vez a alguna visita o a verme con alguna amistad. Y aunque ya estoy poco a poco recuperando algo de tiempo para una personita que estuvo largo tiempo arrinconada (o sea yo misma)… hay algunas cositas que sigo extrañando:

– Leer mi periódico del domingo sin interrupciones.

– Leer un libro completo en dos o tres días, disfrutando cada palabra que suene bonito y saboreando cada frase bien escrita.

– ¡Ir al cine! Ver una película completa y en pantalla gigante. Y, ya que estamos en el tema, espero poder ver alguna película en formato IMAX antes de morirme (o antes de que pasen de moda, lo que ocurra primero). ¿Tendré que viajar para hacerlo?

– Salir a chismear con alguien y hablar de todo ¡sin terminar hablando de hijos!

Hoy fui un rato a sacar unos libros de la biblioteca de la universidad, que está a un paso de mi casa. Fui a las 7pm, a la hora en que normalmente baño a La Enana. Esta vez se quedó con la abuelita y la empleada, pues quería aprovechar para que ella se vaya quitando la costumbre de no dormir si yo no estoy. Y al pasar por la torre del pabellón “V”, no pude resistir la tentación de subir al piso más alto para mirar desde allí la ciudad de noche.

Algo tiene la noche, aquí y en cualquier sitio, que hace al mundo diferente. Estaba a pocas cuadras de mi casa, y mirando el abominable tráfico de la Av. Javier Prado en hora punta, pero por ese efecto encantador y relajante de la fresca brisa nocturna, (acrecentado por haberme pasado años sin salir de noche casi nunca) las luces del alumbrado público, de las casas y los autos, todas juntas, se me antojaban una obra de arte psicodélico.

Me quedé como diez minutos allí parada, pensando, recordando, y contemplando el panorama de las luces bailando en la calle. Así que para aterrizar rapidito back to reality, cogí mis libros, bajé al toque… y me regresé a casa en killer-combi. Para ser un paseo tan breve y prosaico, no estuvo nada mal.

Y acá estoy, contenta, deseándoles un feliz fin de semana.

¡También viene! La crónica de mi parto, para el próximo post, inspirado en los comments que me han dejado varias blogueras contándome del suyo.

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12 comentarios en “Escapadita nocturna

  1. Yo poco a poco estoy regresando a hacer esas cosas que mencionas, ya que el Kish es cada dia un ser más independiente 🙂 Eso sí, el sabe que cuando mamá lee Harry Potter, su tiempo es sagrado. Si no se incendia la casa, no me llamen.

    Pero si, ya puedo salir a chismear con las amigas otra vez. Una que otra vez me he ido al cine solita, para relajarme de la casa. Uno los adora pero hay momentos en que si no tomas aire, puedes estrangular al que este más cerca 😛

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  2. Son esos momentos tan importantes en la vida de uno, …parar, mirar, reflexionar, dejarse llevar…ahhhh. Sí reencuentrate porque es cuando uno se olvida de uno mismo que todo se torna amargo.

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  3. Y es que hay etapas en que una no deja de ser mama las 24 horas, pero siempre hay que darse una escapadita, o un tiempito para una, pq sino como dicen arriba, terminarás extrangulando a alguien jeje
    Saluditos 🙂

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  4. Saludos Danza, aunque no soy mamá el vivir en Japón e intentar ser un poco responsable, es decir dedicarle algo de tiempo a los hijos, a la esposa, las relaciones de la comunidad y lo esclavizante del trabajo es un lujo hacer lo que tú hiciste. Bien por tí. Ah! Y trabajar de freelance aquí es morirse un poco de hambre, pero en verdad que la pasión es más fuerte. Abrazos.

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  5. bueno al menos pudiste darte una escapada y disfrutar un poquito sola de la noche limeña mirada desde la altura, supongo q es la mejor así no te metes en el tráfico infernal, aunque hayas tenido q hacerlo despues, nos estamos leyendo

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  6. Si simplemente pudiesemos hacerlo todo, y cuando viene ese ser tan especial, pudiesemos continuar con nuestro esquema habitual, pero asi es la vida, y se que tu pequeña retoño te ha llenado de momentos extra dichosos…una cosa por otra??? tal vez no, date el tiempo necesario para volver a retomar esas cosas que tanto añoras…y tienes razón, las noches en cualquier sitio (la brisa, los sonidos, las personas) se ponen de un mood especial, trata de disfrutarlas mas seguido.

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