Mi encuentro con El Mossad (crónica)

Ante todo, y siguiendo la tendencia que han iniciado otros bloggers, empiezo con un disclaimer: este es un relato absolutamente verídico, pero los involucrados son identificados con pseudónimo, porque esta Mata Hari no quiere generar ningún incidente internacional. Y mi mención a El Mossad es sólo circunstancial, pues no me consta que el protagonista en cuestión sea realmente miembro de ese servicio secreto, aunque en el transcurso de la narración verán porqué supuse que podría serlo.

Llegué a la Embajada de Israel, previa cita protocolar de rigor, para conversar con la persona encargada de impulsar los eventos culturales, específicamente, en torno a cierta exposición fotográfica itinerante. Como reza el viejo dicho, como te ven, te tratan, así que, recordando que alguna vez un amigo español dijo que tengo cara de árabe, acudí a la cita, yo muy elegante y regia, oliendo a “Anaïs Anaïs” y estrenando laciado de peluquería.

El primer obstáculo a sortear fue el policía que resguardaba la entrada del edificio. Trataba de ser cortés, pero se le salía lo tombo al fin. La cabra siempre tira al monte, dicen.

– Buenas tardes, ¿A dónde se dirige, señora?

– Tengo una cita en la Embajada de Israel, con la señora Dominga Díaz de Carreras.

– ¿Sobre qué asunto?

– Una entrevista para la Gran Revista Culturosa A1 de Lima (chúpate esa)

El tombito llamó, coordinó, esperamos diez minutos hasta que le devolvieron la llamada confirmando q todo OK pero que debíamos esperar un poco más hasta que bajara una persona para verificar los datos y escoltarme a las oficinas. Pasaron otros 10 minutos en ese hall del edificio (ni siquiera ponen una silla allí para esperar, ¿serán tan caras?), hasta que se abrió la puerta del ascensor y salió de allí la versión judía de Tom Cruise en sus mejores tiempos: ¡oh my God! Varonilísimo, porte impecable, muy bien vestido, veintipocos años y los ojos azules más hermosos que he visto en mis cuarenta años. Me miró, lo miré, se dirigió a mí, me emocioné misma Ally McBeal, hasta que me di cuenta de que lo que me hablaba era español, y me acabó de bajar de mi nube solicitándome mi DNI: era un agente de seguridad de la embajada. ¡PLOP!

Traía una hoja de papel impresa con mis datos, y los verificó mirando alternativamente el papel, mi DNI y mi cara. ¡Qué mirada tan glacial! Me aprobó, pero todavía faltaba jugar un poco más.

– Borrr favorrr, base bor aguí (por el scanner de metales)

BIIIIIP BIIIIIIIIP BIIIIIIIIIIP BIIIIIIIIIP empezó a chillar el condenado aparatejo, tan escandalosamente como si anunciara un desastre nuclear. Chessssu pensé, y ahora qué? El flaco (a quien de ahora en adelante llamaré “Ariel Junior”) me miró de arriba a abajo y preguntó:

– ¿Yeva obgedos de medallll?

Ah, caracho. Objetos de metal. OK. Me tuve que sacar la pulsera, la cadena del cuello, el aro de matrimonio, los aretes y el reloj. Menos mal que con eso el maldito scanner se dio por satisfecho, porque mis escrúpulos no me hubieran permitido calatearme para quitarme el brassiere en caso de que los aros de metal de mi 36-C hicieran sonar las alarmas otra vez. Uffff, ya se terminó supuse.

Pero no, todavía quedaba más foreplay. Ya habían terminado con mi persona, pero aún faltaba inspeccionar mi cartera.

– ¿Buede usted abrrir su carrrrdera? –solicitó Ariel Junior, muy dueño de sí mismo.

No sé para qué preguntó si igual la iba a abrir él si yo me negaba, así que le dije siga usted, ábrala nomás. Me miró a los ojos, tal vez buscándome rasgos de palestina o árabe encubierta, y preguntó:

– Yeva usded arrrrma??

– No, ninguna.

Si no lo hubiera visto, no lo hubiera creído. Abrió todos y cada uno de los compartimientos y cierres de mi cartera, sacó todos los objetos (¡todos!) que llevaba en ella, y los inspeccionó uno a uno. ¡No saben cuánto me alegré de no haber llevado ningún pantiliner de repuesto allí! Fue en ese momento, viendo a Ariel Junior examinar, abrir y cerrar con cara de concentración total mi grabadorita-mp3, mi lapicero, mi monedero, mi estuche de polvos compactos, mi lápiz labial y hasta el rimmel (de esos que traen un peinecito para separar las pestañas) que pensé: este tipo debe ser del Mossad, o al menos entrenado por ellos.

Ariel Junior se dio por satisfecho después de la inspección, pero mi cámara, la pulsera y el rimmel quedaron decomisados en un casillero, cuya llave me entregó. Ya desprovista de tan peligrosos objetos, me dirigí al ascensor: pero…

– Momento, señora…

Ariel Junior estaba peleándose con mi abrigo. Digo “peleándose” porque es un abrigo largazo de paño de corte clásico, de los que llegan hasta media pantorrilla. Lo cogió de la solapa, lo apoyó contra la pared con una mano y empezó a palparlo con la otra, sin quitarme un ojo de encima. Yo ya estaba por soltar la carcajada (sorry, guys) ante lo que me parecía un grave caso de paranoia, cuando Ariel Junior percibió algo duro, cambió de cara y metió la mano en el bolsillo del abrigo. Para su desencanto, lo que salió de allí fue la invitación –en cartulina Kimberly– del matrimonio de mi amiga Charito, que se había quedado allí metido y doblado en siete desde el día de la boda. Lo siento, Ariel Junior, si quieres jugar a Metal Gear mejor agarra tu playstation, pensé.

Ariel Junior terminó su trabajo palpando todas las costuras del abrigo con ambas manos antes de entregármelo, y por fin fui escoltada hasta la oficina del funcionario que me iba a atender. Que resultó ser un un tipo muy amable, por cierto. La pobre Dominga Díaz de Carreras tuvo que bajar, muerta del roche, a recuperar mi cámara. Ariel Junior la acompañó en todo momento, insistió en que estaba prohibido tomar fotos, y ante las explicaciones del funcionario y de Dominga, accedió, pero:

– Debe sendarse aguí –con fondo de un muro pelado y la bandera de Israel– y debo mirar cuando haga la fodo.

Obviamente Ariel Junior no me iba a dejar tomarme una foto del recuerdo con él, así que tomé los retratos del funcionario y se llevaron mi cámara de nuevo (me la devolvieron a la salida junto con la polvera y el rimmel).

Hay que decir que, a pesar del fastidio, me pareció admirable la prolijidad con que Ariel Junior llevó a cabo el registro. Se puede decir que es paranoia, que es una exageración, que de qué tienen tanto miedo y qué sé yo cuántas cosas más: pero es increíble en cuántos detalles inimaginables, y con qué profesionalismo, adiestran a estos muchachos en El Mossad. Yo pensaba en cuántos cachaquitos nuestros fueron despistados, burlados y eliminados por los senderistas, mediante el fácil expediente de distraerlos con alguna putifaldera o pechugona, pero Ariel Junior jamás se dio por enterado de mi 36-C ni perdió sus refinados modales.

Epílogo: sí pues, esto no fue algo que ocurra todos los días, como tampoco ser sometida a semejantes inspecciones es muy edificante. Comprendo que les preocupen mucho los security issues, comprendo que los diplomáticos deben ser muy cuidadosos, es comprensible que los funcionarios israelíes sientan que tienen enemigos de los cuales cuidarse, entiendo que una embajada es territorio extranjero donde pueden aplicar las medidas de seguridad que les parezcan pertinentes, pero… amable sugerencia: ¿por qué no se consiguen un aparatito de rayos-X –como en los aeropuertos– para las carteras, bolsos, maletines, etc., en vez de estar vaciándolo todo? Es más limpio y rápido.

Y bueno, tal vez sí debí sentirme ofendida, pero la verdad es que todo el procedimiento me pareció tan surrealista que me resultó imposible enojarme: más bien me pareció una aventura divertida. Casi casi, como jugar a los espías. Así que les entrego esta crónica de tan singulares acontecimientos, esperando que los divierta… y con un saludo especial para los hermosos ojitos de Ariel Junior, si llegan a leer esto 😀

Hasta pronto.

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22 comentarios en “Mi encuentro con El Mossad (crónica)

  1. Vaya que experiencia. Muchas de las cosas que vemos en las películas, principalmente en las de espías, no deben ser tanto fantasía, muchas de ellas deben existir pero nosotros ni las imaginamos. Esa gente deben saber mucho de ello.

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  2. F***ing Jews!

    Pa’ que te dejas maltratar mamita… en esos momentos estabas en suelo patrio al no haber cruzado la sede oficial de la embajada.

    Pa’ la próxima la citas a la comadre en el club Arabe-Palestino jajaja.

    Saludos y pa’ la proxima viajas en El Al para que veas lo que es un interrogatorio de verdad.

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  3. Ni modo, los israelies saben que los odian, que caen antipaticos, que esta de moda de nuevo el antisemitismo (bajo su disfraz politicamente correcto que es el antisionismo), etc. Eso, unido al hecho que la comunidad judía en el Perú tiene como miembros a poderosos empresarios, hace que esten con los 3 ojos bien abiertos, exacerbando su tradicional desconfianza (incluso rechazo) a los goyim.
    Otrosi: no creo que tu adorado 😛 ariel junior sea del Mossad. Lo que pasa que los israelies son entrenados eficazmente en su servicio militar. Ya saben: con los vecinos que tienen, que los han atacado en conjunto hasta en 3 ocasiones buscando su destrucción, no pueden darse el lujo de bajar la guardia.

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  4. Bueno…. las sillas si que les hubieran desequilibrado el presupuesto, y un rayos X … ni que se diga!!!!

    Pregunta… por que en el Peru nos tocaron mas judios negociantes que judios academicos (ellos son quienes tienen un alto indice de premios Nobel)???

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  5. Pues conmigo lo has conseguido; me has entretenido. Curiosamente yo también andaba ya desde hace un tiempo pensando escribir sobre hechos verídicos, quizá modificándolos en algo o dándoles ese toque de fantasía -en tu caso de humor- que hace que tome gancho para el lector. Vamos, confiesa, no muestras más tu enojo por el embrujo de aquellos ojos azules.

    Saludos ^^

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  6. yo juraba que ibas a criticar y mandar a la m a ariel junior

    mejor lo hubieses llamado “hussid sin droga” jajajajaja

    interesante tu anécdota… lo del Mosad, bueno, no sabía que era pero apenas pusiste la explicación se me vino a la mente la KGB o algo asi…. pero que buena voz que sean así! y el pata es de hierro o hipermétrope para no notar el 36-C??? asu….

    besos y salud!

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  7. eres la primera femina que escucho que habla o se refiere a metal gear solid

    y lo que cuentas COINCIDE con metal gear totalmente

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  8. Oh no!! Estaba terminando de responderles a todos y MF WordPress se llevó mi comment al ciberlimbo (PLOP!).

    Enakam: Sí pues… tantas cosas que a uno ni le pasan por la cabeza.

    fdisk2k: No pues, no te malees… o el Mossad irá tras de tí (jajajaja!!)

    Guille: Pues creo que esta vez has dado en el clavo. Y muy interesante el dato del servicio militar…

    Ernesto: jajajaja ki wiiiina!!! Ojalá nos toque alguna vez un Einstein nacido en Perú…

    Imberbe: Me has hecho pensar… y si Ariel Junior traía una supercam encaletada en las orejas??? Chesssu!!!

    Darthz: Jeje… me has hecho recordar una crónica sobre la belleza –y cómo la gente reacciona a ella– que leí hace tiempo en Etiqueta Negra. Pero mira, creo que más que los ojitos azules del baby, lo que me apaciguó fueron los modales impecables del patín. Wow.

    Jocho: jajajaja oe verdad!! La cara que hubiera puesto si le decía “ya tranquilo nomás Arnie”… JAJAJAJAJA!!! Veste Jocho… aprovecha mientras seas menor de edad para hacer y decir palomilladas!!

    Alfredo: Jeje, ¿en serio? Bueno, es que tengo un par de sobrinos-de-cariño que son fans del Playstation, y los he visto jugar creo que casi de todo. Hay cosas interesantes eh… aunque confieso que muchos juegos (PLOP!) no me gustan. Pero Metal Gear es interesante.

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  9. interesante pero estos judios se quejan de todo y de nada.. aqui nos tienen artos con su dizque victimas-de-racismo-e-intolerancia-racial… bahhh este año se quejaron porque alguien comio tallarines en su hospital.. despues de que alguien puso un arbolito de navidad en una sede guvernamental.. despues porque amanecieron con un vidrio roto en un colegio judio.. despues que tenian que hacer no se que desinfeccion por no se que cosa.. despues porque no los dejaron rezar en una cabaña publica.. despues porque en la misma cabaña servian carne de cerdo. despues despues y despues chamare… ya me tienen arto con sus quejas.. se creen las victimas de la sociedad mundial.. chess no los odio pero no los soporto tampoco.. que vivan en paz y que vivan bien… pero bien lejos de mi ( solo los que se quejan porsupuesto ) porque conozco unso judios que son buenisima gente y no radicales y no se quejan de todo.. creo que ya desvirtue el tema no?… chizz perdon.. pero aqui es insoportable eso. Por lo del guardia.. le saco mi sombrero porque hizo su trabajo eficazmente y scon caballerosidad.. segun la historia.. cya

    El Gran RacuRock

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  10. Isa,

    La seguridad es una obsesión del estado judío y como es obvio esta se hace patente en todos los sitios públicos alrededor del mundo.

    Por los judíos tengo sentimientos encontrados.Por un lado me llegan tremendamente todas las atrocidades cometidas por el estado israelí con el aval de USA.Y por otro lado tengo muy buenos amigos locales y algunos socios de negocios que son gente de primera ,sin complejos y absolutamente abierta y tolerante.

    Y muy profesional y exitosa en lo que acometen, tal como lo vemos en las diferentes esferas sociales donde se desenvuelven y como lo pudiste comprobar personalmente con Ariel.

    Bien marketeado ese 36 C eh?

    Un abrazo

    Schatz

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  11. Ya te fregaste…

    Ahora te cae Faveron y te acusa de antisemita!!!

    ¡¡¡Esa broma de mal gusto: “ni siquiera ponen una silla allí para esperar, ¿serán tan caras?” detala tu uso inconciente del cliche que dice que los judios son amarretes y tacaños, materialistas, explotadores!!!

    ¿Ese Ariel Junior no habra sido amigo del jefe de seguridad de palacio que teniamos con Toledo? Ese que no aparecia en ninguna planilla.

    Saludos

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  12. Hola Duran: Me imagino que te faltaron las comillas, eso que dices tú es lo que crees que diría esa persona a la que no conozco… ¿no? ¡PLOP! Bueno, te diré que no estoy hablando únicamente de los judíos. Esa embajada queda en un EDIFICIO así que la carencia de sillas o de un lugar más acogedor para esperar es un problema de TODOS los inquilinos de allí… 😉

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  13. Bestas sillas buestan demassiado dinerra!, rayoss Eqs buestan una fortúuna!
    Yo sé de un caso en el que una empresa (con dueño judío) no le quiso dar seguridad al tío que recogía la plata en el banco. A pesar de que tuvo un amago de robo y él mismo pedir más resguardo se lo negaron. Dos semanas después, el mismo tío murió de dos balazos en un asalto mientras retiraba el ‘dinerra’ , en la puerta de la empresa (porsiacas yo estuve ahi cuando sucedió).

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  14. Estos registros tan exhaustivos pueden colmar nuestra paciencia, efectivamente, y uno se pregunta, como lo hiciste tú misma, de qué tienen tanto miedo y puede dar la impresión de paranoia. Pero cuando recordamos los atentados contra la sede de la AMIA y contra la Embajada Israelí en Buenos Aires, no podemos menos que mostrarnos comprensivos. Claro, otra cosa hubiera sido si el tipo se hubiese mostrado grosero, levantándote la voz o algo por el estilo. En todo caso, te felicito por tomar las cosas con humor y te agradezco habernos brindado a tus lectores esta amena crónica.

    Y ya que hoy es domingo 13, Feliz Día de la Madre, Danza. Espero que la hayas pasado bonito.

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  15. Me has hecho reir mucho con este post, de verdad toda una experiencia lograr subir eh? en fin, si tanto miedo tienen y tantas precauciones toman es pq sus motivos han de tener, sólo quería decirte que si muchos militares o cachaquitos murieron, no fué necesariamente por falta de preparación o precaución, creo que pelear contra un enemigo que no da la cara y que ataca sin avisar, es muy dificil de repeler verdad? y me refiero obviamente a los terrucos 🙂 pero algo de razón tienes y es que algunos que entran a servir a nuestras fuerzas armadas, ni leer saben 😦
    Saluditos 🙂

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  16. que divertida crónica… pero me pregunto si hubieras tenido la misma actitud paciente si quien te inspeccionaba era un cachaquito o un “tombo”, como llamas al policía, aun cuando hubieran sido igual de respetuosos.

    no digo que seas prejuiciosa o cosas asi, para nada… es sólo una preguntilla.

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  17. Te contarè que yo tuve una experiencia similar. Acudì a la embajada de Israel para entrevistarme con Gaby Cohen, que es la agregada cultural de la embajada hebrea, a fin de implementar en el Callao un ciclo de cine israelì, en mi caso hicieron que me sacara los zapatos, verificaron que el taco del zapato no sea hueco jajaja y tb tuve que dejar mi nextel y mi memoria USB, me hicieron pasar dos veces por el detector y mi correita era la joda, tb me la saquè, aunque me la entregaron al segudno, pero contrario a lo que muchos puedan pensar y si bien es algo incòmodo, los justifico totalmente en su diligencia en seguridad, no me sentì vejado ni me pareciò algo surreal, lo que si es recomendable es que se compren esa macana de rayos x, te apoyo totalmente, por otro lado si tienes en cuenta que han pasado por 7 guerras de agresiòn desde su fundaciòn y tienen a un imbècil radical, presidente de Iràn, que llama a la destrucciòn de Israel y que la shoah (holocausto), es una invenciòn.. lo mìnimo que pueden hacer es cuidarse. Saludos

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  18. A decir verdad, siempre percibí algo sospechoso en tu persona.
    A mí no me engañarías con tu Anaís-Anaís, ni con el 36-C que te pusiste para distraer al pobre Ariel.

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