Pequeñas noticias personales, citadinas y motorizadas (crónica con queja).

Salía de una actividad en un centro cultural, pensando en la agenda del resto del día, cuando un frenazo seguido de una sacudida demasiado ruidosa me bajó a tierra. ¡Crash! Mi taxi había chocado, en la intersección de Javier Prado con Paseo Parodi.

Llámenlo tontería, pero lo primero que pensé después de que dejamos de rebotar fue: felizmente no fue con mi carro. Con cuidado empecé a tratar de moverme, y por suerte noté que lo único que había sacado del choque, aparte del susto, fueron unos golpes en el brazo derecho y un dolor de espalda y cuello razonablemente moderado
(aunque todavía me molesta)
por las fuertes sacudidas hacia atrás y delante.

Entonces empecé a fijarme en cómo habían quedado los autos.

Todo indicaba que el de adelante le había cerrado a mi taxi al tratar de adelantarlo por la izquierda; probablemente en ese momento cambió el semáforo a rojo, y ambos frenaron en seco. Mi taxi se empotró a la altura de la llanta trasera derecha del auto de adelante, y con el frenazo, una tremenda camioneta pick-up doble cabina (provista de esos parachoques que llaman “mataperros) no pudo detenerse a tiempo y se nos estampilló por detrás. Como decimos en peruano, a mi taxi “lo hicieron pan con pescado”. Y no era difícil darse cuenta de que allí las causales eran varias faltas al reglamento de tránsito: a) exceso de velocidad, b) no guardar la distancia correspondiente, c) no estar alerta a la luz ámbar, d) adelantar por la izquierda sin hacer señales (y de improviso)… en fin, cosas del tránsito limeño.

Una vez comprobada que mi humanidad había salido adolorida pero en realidad ilesa, salí lentamente y por mis propios medios del carro, mientras los choferes se peleaban. Aunque sentía el cuello medio rígido, podía desplazarme y moverme sin mayores problemas. Así que empecé a buscar otro taxi, para llegar aún a tiempo a recoger a mi Enana del Nido, cuando de pronto el chofer se me acercó corriendo:

– Ya pues seño, ¿cómo se va a ir así nomás? Págueme algo, pues…

(¡PLOP!)

– ¿Cómo se te ocurre? No habías avanzado ni diez cuadras, encima ahora estoy golpeada, he perdido tiempo y de todos modos tengo que pagar otro taxi.

– Ya pe’, sea consciente pe’ seño, déme algo aunque sea, mire cuánto voy a gastar en esto…

¿Consciente? ¡¡My ass!!. A este animal urbano ni siquiera se le ocurría pensar que deberían haberme atendido por los golpes con su SOAT. Así que pensé: te jodiste, huevas tristes y cambié al Rage Mode (Modo Furia):

– Lo que tengas que gastar en tu carro no es mi problema. Es tu problema… y no me fastidies.

Y me fui, mientras seguía el pleito de los tres choferes.

La verdad, es impresionante lo peligroso que puede ser ya no sólo manejar, sino abordar simplemente un vehículo motorizado en Lima, en el Perú. Ya no sé cuál es más peligroso: ¿la combi asesina, el precario mototaxi (alias “taxicholo”), el bus camión, el taxi, el común auto particular? Cada uno tiene su rosario de particularidades y puntos débiles que pueden ser peligrosos y hasta potencialmente mortales.

Y mientras continúa el negociado de estas cuestionadas revisiones técnicas (por eso no puedo ya sacar mi carro, tengo que ponerlo 100% a punto primero para que pase la revisión), el transporte público sigue siendo un caos, tierra de nadie, porque ninguno de nuestros alcaldes ha querido enemistarse con el “gremio choferil”, no sé porqué ignotas razones. Quiero pensar que hay alguna razón técnica distinta a no perder los votos de cierto sector…

Siempre me pregunto qué hay de podrido en la en la p*ta idiosincracia del peruano que nos lleva a pensar que las reglas están hechas para romperlas, que quien respeta las reglas y las normas es un reverendo co*udo, que (por extensión) el prójimo existe sólo para sacale provecho y/o zurrarse en él… pero creo que esta triste mentalidad es en gran parte responsable del actual caótico estado del tránsito (urbano y de carreteras) peruano.

Digresión: esta mentalidad mediocre está presente en prácticamente todos los niveles sociales y laborales del Perú, y es una de las principales taras que nos impiden progresar, como sociedad y como país. Es 100% responsable de la mala imagen que tenemos los peruanos en el exterior. Ejemplo: ¿quién de ustedes no ha sentido vergüenza ajena al ver (o al saber de) a un grupo de peruanos ensuciando calles y parques de otros países, haciendo escandalosas fiestas que molestan a los vecinos, asaltando en las carreteras? ¿O, yendo más cerca, viendo a un grupo de limeñitos “bien” portándose como la mona cuando van de “turismo interno”, haciendo escándalo, borrachos en medio del pueblito, con el radio de sus camionetotas a todo volumen?

Y volviendo al tema, algo muy concreto sí saqué en claro de este accidente. Nunca aborden un vehículo cuyo respaldo (hablo de los asientos) no tenga cabezal, o al menos la altura necesaria para que puedan ustedes apoyar totalmente sus cabezas. Esta sencilla precaución fue la que me salvó de una lesión más severa y dolorosa del cuello. Si no…

Nos vemos.

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12 comentarios en “Pequeñas noticias personales, citadinas y motorizadas (crónica con queja).

  1. Yeeeee!!! Ya pude verlo! Gracias por el aviso de que no puedes ver bien mi blog con Firefox. Creo que la última vez que jugué con la plantilla lo dejé al límite para IE, pero no contaba con lo que le pasaba al zorro de fuego.

    Sobre tu post… sé lo que quieres decir. Manejar en esta ciudad se ha vuelto en un juego peligroso, en un deporte de aventura donde tienes que ir a la defensiva, imaginar que eres un Pac-Man y que estás rodeado de fantasmas. ¡Qué bueno que sólo quedó (espero que sólo quede) en un leve dolor de cuello! Un choque puede traer consecuencias más severas que eso.

    Por cierto… sobre lo demás, sobre esa manía de aprovecharnos, es todo consecuencia de un comportamiento oportunista: si todos seguimos las reglas, el que se las salta obtiene ventajas adicionales que le permiten ponerse por encima de los demás. Ahora bien, si siguendo ese razonamiento, todos optamos por saltarnos las reglas… lo que obtenemos es un caos que nos deja peor, a todos, que si todos hubiéramos seguido las reglas.

    En teoría de juegos se llama a la solución de “todos nos saltamos las reglas” un óptimo de Nash; es decir, un equilibro en el cual nadie tiene incentivos (fuera del juego) para cambiar de actitud. Si todos siguen las reglas, cada uno de los jugadores tiene incentivo para saltársela; si nadie sigue las reglas, ningún jugador estará mejor si empieza a obedecer las reglas. En ese tipo de juegos, sin un agente externo (en este caso, una buena Policía y un Poder Judicial que haga cumplir las normas), los agentes permanecen en el equilibrio oportunista, sin nunca alcanzar el óptimo social.

    (Plop, me salió la teoría económica en one)

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  2. A todo lo que comentas, hay que agregarle que a partir de media noche empiezan a salir los “sin SOAT”, de miedo creeme; no voy a relatarte toda la historia que me ocurrió, porque ya hice el post hace unas 3 semanas… lo que si aprovecharé, es en comentarte que el principal error que se cometió en el trasporte público, fue privatizarlo de la manera en que se hizo: concesionar las rutas con la cobranza incluida… lo único que generó eso, fue una guerra por los pasajeros, “a cualquier costo”… y si a eso le sumas, la idiosincracia peruana, la crisis en la que vivimos y el poco criterio que tienen muchos políticos; tenemos el resultado que hoy sufrimos…

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  3. jajaja no solo no debiste pagarle, sino además meterle una patada a el y otra al sonso que lo cerró

    pero que bueno que no te hayas hecho gran cosa, por si acas duerme sin almohadas (asi va la recomendación médica no? la verdad no escuches lo que te digo porque no tiene fundamentos la cosa es que tengas cuidado xD)

    y para mi el taxi sigue siendo el más peligroso, al menos acá asaltan y hacen secuestros al paso que dan miedo… en la combi no pasa tanto así (pero hace poco al frente de mi u secuestraron una combi entera al estilo pirata)

    waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa hasta caminar da miedo porque salen los recien salidos de socabaya y te piden “un sencillito”

    😦

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  4. Ya se trate de accidentes de tránsito, incendios y un montón de otras cosas previsibles , es urgente denunciarlas, llamar la atención sobre ellas. Es una cuestión de dignidad personal y social. Precisamente hace muy poco escribí algo referido a la irresponsabilidad ambiental que nos ensombrece la vida innecesariamante:
    “No pasa nada” y “Así nomás” Incendio en Mesa Redonda, autoestima por los suelos y discurso de la irresponsabilidad.
    Felizmente no sufriste un daño mayor.

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  5. Puchis Danza qué mala suerte. Realmente el tráfico en Lima es terrible, nadie respeta ninguna regla hay que ser bien valiente para sacar el auto, subirse a un taxi, combi etc. Eso lo notas más cuando ya llevas tiempo viviendo fuera y acostumbrada a otro orden. Ojalá algún día se ordene el tránsito pero para eso es necesario primero un cambio de mentalidad, el día que los peruanos dejemos la criollada comenzaremos a respetarnos más en todo sentido.

    Un beso y ojalá ya estés mejor de tu cuello.

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  6. El tránsito limeño, es una especie de reflejo de cómo es nuestra sociedad en general. La informalidad, la viveza, el romper las reglas, la imprudencia y la salvajada, entre otras cositas que nos identifican como ciudad capital. No diré como nación pues en provincias no se ve tanta tropelía junta.

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  7. Si no te llevó a salvo a donde ibas, no tenias que pagarle nada. En todo caso tengo entendido que el que tiene que pagar es el que choca por detrás, al menos es lo que corresponde. Aqui en Santiago, todos tenemos la obligación de pagar un seguro junto con el permiso de circulación. Lo importante es que a ti nada serio te sucedió.
    Gracias por tu saludo en mi blog.
    Cariños

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  8. Isa,

    Lo que te sucedió esta directamente vinculado con una encuesta que se publicó la semana pasada y que coloca al Perú en el ultimo lugar en educación en Latinoamerica.

    Y pocos parecen reparar en la urgente solución de este problema para poder atacar de raíz males como los que comentas. No se trata de teorías económicas, de policia o de poder judicial.La educación es el motor del desarrollo de un país y aqui seguimos sin entenderlo. Y no la educación víal sino la básica, esa que nos enseña a saber exigir nuestros derechos y cumplir nuestros deberes.

    Un abrazo y que bueno saber que estas bien.

    Schatz

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