¿Y tú, vas a firmar por la paz?

A ver, rebobino y resumo. Esta burbujeante blogger ha estado muy ocupada en los pasados días: la cobertura del juicio y la sentencia nos ha tenido a todos como locos en la chamba.

Confieso que aunque estaba trabajando, lloré cuando escuché que le habían dado 25 años. Y no fue porque me diera pena la sentencia, sino porque este pechito no podía más con tantas emociones encontradas: porque ni en mis más wildest dreams había imaginado que vería llegar este día. Ver a Fujimori sentenciado por aplicar el terrorismo de Estado.

Considero que, al igual que muchos, tengo cuentas pendientes con el gobierno de este infame, porque creo que nada, ni siquiera un proclamado propósito de exterminar el terrorismo,  puede justificar el cargarse sin miramientos la vida y los sueños de toda una generación (y hasta de dos si me apuran).

Cuando veo a la generación actual, los chicos que ahora tienen entre 18 y 30 años, tan decidida, con tanta fe en sí misma y en sus opiniones, y a veces hasta tan criticona con los dinosaurios viejos como yo, me alegro mucho por ellos; porque eso es algo que mi generación no tuvo. En la coyuntura en que crecimos, teníamos que ser muy, muy cuidadosos con lo que hacíamos y hasta con lo que decíamos.

Claro, los afortunados no terminamos bajo una tumba. Pero de algún modo nos mataron también, y de a pocos, porque nos robaron nuestros sueños de juventud, nos obligaron a agachar la cabeza y callarnos, y a vivir entre el miedo, la desesperanza y la resignación.

Muchos de mi generación tuvieron que irse del país, no como una cosa elegida libremente, no porque quisieran hacer una maestría (como hacen alegremente muchos chicos jóvenes ahora) sino, literalmente, para sobrevivir. Para no morirse de hambre o para no ser blanco del terror, de uno u otro signo.

Otros nos quedamos, pero lo pasamos mal porque no quisimos alinearnos incondicionalmente con el mainstream.  Obviamente a mí no me mataron. Pero gente que conocía sí murió. Y sí hubo un momento en que mi padre recibió amenazas. No fue ningún picnic. Pero sobrevivimos.

Y estas son experiencias que marcan para toda la vida. Pero también sabemos que es muy difícil hablar de eso con quien no lo ha vivido.

Y bueno… aún con todas estos sentimientos encontrados atravesados en el pecho, yo sabía que, así le hubieran dado cadena perpetua, ya no hay vuelta atrás. Hay cosas que son, sencillamente, irreparables.

Ninguna pena de cárcel (ni la prisión perpetua), ninguna reparación civil ni indemnización por millonaria que sea puede hacer volver el tiempo atrás, resucitar a los muertos ni devolvernos los años perdidos.  Sólo queda procesar lo pasado, y tratar de sacar algo de ello para nuestro futuro, si es posible. Creo que fue por eso que lloré.

Y definitivamente el revisar qué fue lo que pasó y el deslindar responsabilidades son parte de este proceso. Y es en también en parte de lo que se trata esta sentencia. No se trata de revancha, ni de “odio y venganza” como dijo Keiko (bueeeeeno, comprendo, es su hija), sino de que efectivamente comprobar que fuimos agredidos, fuimos vulnerados, y que eso nos afectó a todos, de una u otra manera.

Pero no vamos a dejar que nos hagan eso de nuevo.

Estaba dándole vueltas a estos pensamientos, cuando de pronto Sandro Mairata me pasó este afiche por su Facebook (después me enteré que también estaba donde Marco) 😉 :

compromiso2

Bingo:  mejor resumen que esto, imposible. Así que lo reproduzco acá también. Cópienlo, pásenlo por email, postéenlo, volantéenlo, difúndanlo… como quieran!!

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8 comentarios en “¿Y tú, vas a firmar por la paz?

  1. Mucha gente a mi alrededor cree que los 25 años son una exageración. Lo digo abiertamente.
    Es gente que no ha vivido in situ aquella época. Gente que no se sintió aludida, amenazada, tocada, coaccionada ni intimidada.
    No es gente mala, perversa ni estuvo coludida con aquella mafia. Sólo no pasaron ni escucharon nada.

    Otros en cambio, a pesar de estar en esa misma situación, pudieron darse cuenta de lo que pasaba. Les informaron, les hicieron saber la iniquidad que corroía al país, bajo la premisa de la liberación. Miraron alrededor, ataron cabos, reflexionaron, entendieron y comprendieron que la infamia y la injusticia pululaban en el ambiente.

    Tal vez a los primeros, puedan convencerlos con el argumento de la venganza política.

    A los demás, que aunque no “vivieron de cerca”, ni “tuvieron un amigo que”, no les será tan fácil. Porque entienden muy bien, que esos veinticinco años, jamás podrían ser sólo una revancha.
    Se llama justicia.

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  2. Je je se aprovechan de la ignorancia de los fujimoristas con filosofemas. Este documentito debió incluir la salvedad de “sospecha de vinculación o participación con el terrorismo” para representar mejor (que no perfectamente) el contrato social que suscribió medio mundo con Fujimori.

    Por eso es importante que se demuestre si los victimados tuvieron o no relación con Sendero. Aunque fuera solo uno por caso (el profe en La Cantuta y el amigo del heladero en Barrios Altos) “salva” a la política antiterrorista fujimorista de “innecesaria”, aunque no quita que estos casos hayan sido crímenes.

    No puede haber justicia con falacias escamoteadas. Cuidado con estos gestitos cool! (que de reproducen algunas de las técnicas del fujimontesinismo)

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  3. Pingback: Combitos »
  4. Gigi: Ditto, hermana.

    Guille: Guille, o sea, si había un terruco entre los muertos entonces no importa? ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Esa no es la misma lógica de los que se bajaron todo un pueblo porque les habían dicho que allí habían unos cuantos senderistas escondidos?

    ¿No era que que militamos en la causa provida, Guille?

    Exijo una explicación (plop!).

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  5. Claro que los muertos si importan así sean del senderismo, Isabel. La cuestión aqui es que hay que entender que todos esos sucesos lamentables se dieron dentro del contexto de una guerra pesimamente (o nada) comprendida hasta hoy pues se cree (tontamente a mi parecer) que basta con ponerse en el lugar de las victimas para saber lo que es. Falta ponerse tambien en las botas de los “victimarios”.

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  6. ¿Lloraste Isabel? bueno yo me quede en silencio y recordé todos esos días de lucha. Creo que nosotros colaboramos en algo y lo hicimos por esa sana convicción de querer lo mejor para el Perú. Brindo por la libertad y la democracía de los pueblos, de los justos, de los que ven a país como una gran nación de ciudadanos nobles y valientes.

    ¿Que pasará con el “chinito”? pues espero que se trage sus 25 años de cárcel. No, no me alegra, pero es lo más justo, es lo que cualquier familiar de la cantuta o barrios altos u otros actos desearía. Es la justicia solamente.

    Chinasklauzz

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