Ripley. Me ESPANTA.

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NO me fascina Ripley, ni tampoco me “encanta”. Más bien, me “espanta”.Y no, cuando fui su clienta no lo pasé nada bien.

Hace diez años les devolví su tarjeta porque me harté de los constantes maltratos y ACOSO que les hacen a sus clientes.Estaba por entonces embarazada de tres meses, y bastaba con que se me pasara UN DÍA de la fecha de vencmiento de su recibo, para que me llamasen a casa por lo menos dos veces al día, exigiéndome el pago.Al final fue tanto el fastidio y el estrés que tuve que pedir prestado a un familiar para cancelar el total de la deuda y poder deshacerme de, cancelar, devolver la p*ta tarjeta Ripley, que nunca quise y que en muy maldita hora me dejé convencer de obtenerla.No he vuelto a pisar esa tienda desde entonces y no les aceptaría nada ni regalado.

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(foto: diariolaprimeraperu.com)

Y ahora, cuando veo los piquetes de huelga de su sindicato de trabajadores y sus luchas por el respeto a sus derechos, pienso,si a los clientes, a quienes les compran, quienes les dan de ganar, los maltratan de esa forma, ¿cuántos maltratos cometerán con sus trabajadores, a quienes tienen, literalmente, ahorcados, haciendo mal uso y total abuso de su posición de dominio sobre éstos?

Desde esta página expreso mi total solidaridad a los trabajadores del Sindicato Ripley, y dejo constancia de mi sentimiento de rechazo y repugnancia a los desayunos que está Ripley ofreciendo a “usuarios influyentes de redes sociales”, en plena campaña “pro-lavada de cara” de su imagen empresarial. Señores de Ripley, y blogueritos/tuiteritos cándidos, ¿saben una cosa? Hay que ser más decentes, y no sólo parecerlo.

Y ojalá que los amiguitos de Anonymus y cía, pronto nos hagan llegar la lista de las personas, o muy incautas o muy indecentes, que tuvieron la pésima idea de asistir a este evento organizado para comprar conciencias por un plato de lentejas. Habrá que hacer pública esa lista, para saber quiénes son los que aceptaron el trato de enmascarar a sabiendas los maltratos de Ripley a sus trabajadores a cambio de un desayuno Continental.

2 comentarios en “Ripley. Me ESPANTA.

  1. La moraleja es: nunca aceptar tarjetas de crédito, menos si no las hemos pedido. Y si tenemos una y nos vemos en la excepcional circunstancia de usarla, JAMÁS recurrir al pago mínimo o al pago en cuotas.

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