La Economía y La Mala Educación

Imagen“Seis de cada 10 trabajadores laboran en una situación de informalidad” dice la nota de Luis Fernando Alegría en Gestión. En una economía que ha estado creciendo y prosperando como la nuestra, esta situación me parece de una absoluta vergüenza.

El artículo continúa diciendo que: “Esta situación es aún más grave en el sector de las microempresas: tienen al 88.8% de su fuerza laboral en la informalidad. Y ellas son quienes ocupan más del 80% de la mano de obra peruana.”

Tremendo panorama, ¿a que sí?

Muy aparte de los considerandos micro y macroeconómicos, que no son mi especialidad pero que analiza y comenta Alegría al detalle en su nota de Gestión, a mí me parece que esta situación es OTRO de los derivados de las clamorosas deficiencias y taras de los sistemas educativos peruanos: es parte de nuestra innata institucionalización social del desprecio al otro, de nuestra necesidad de no ser iguales al otro sino de “ser más” (y “tener más derechos”) que el otro, y por supuesto del desprecio a cualquier consideración o respeto a reglas, leyes y personas: vamos, de nuestra peruana costumbre de saltarnos a la torera todo eso y ser muy “vivos”.

El ciudadano de a pie dice¿Para qué vamos a hacer cola, si podemos “encargarla” a un tonto que sí la hace?¿Para qué recogemos la caca del perro si para eso hay barredores y jardineros?¿Para qué le hacemos caso a la luz roja si no hay nadie en la otra pista? ¿Para qué tengo que bajar el volumen de mi fiesta si sólo hago fiesta una vez al año?

El pequeño o mediano empresario dice ¿para qué voy a subir diez soles a estos trabajadores para que los desperdicien en tonterías si mejor uso les daré yo? O ¿Para qué voy a declarar todos los impuestos a la SUNAT si son unos ladrones? O ¿para qué complicarme la vida con una planilla si puedo manejar a mi gente con recibos por honorarios?

El gran empresario dice ¿para qué voy a asignar sueldos básicos decentes si puedo mecer a esta gente con comisiones y bonos diversos, obviamente no pensionables? O también ¿por qué tengo que permitir que mis trabajadores se sindicalicen, si los puedo tener contentos con regalitos? ¿Si además me tienen que estar muy agradecidos porque ahora ya pueden comprar su ropita en Los Grandes Almacenes… porque por este trabajo ya pueden tener tarjetas de crédito y endeudarse?

Y eso que, según nos dicen las cifras citadas en este artículo, “el Perú tiene los costos de mano de obra industrial promedio entre los cuatro más bajos del mundo, en los que solamente nos superan China, Honduras y Ecuador.”

Como para ponernos a pensar…

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