Sobre el Corredor Azul (o la “Reforma del Transporte”.)

Ya usé el “Corredor Azul”. Como bus, y como medio de transporte, me pareció genial: buses apropiados, amplios, limpios y en buen estado, buen trato, conducción decente. Todo como debe ser, y como es en  otros países que han empezado más temprano y más oportunamente a pensar en el tema del transporte urbano. En Lima las autoridades y los gobiernos se han demorado demasiado tiempo en tratar de organizar algo de nuestro transporte urbano.

El problema con el “Corredor Azul” no es, como algunos pretenden simplificar, que no estemos acostumbrados a las colas, o el caminar más o menos cuadras. Hay dos problemas más grandes que eso, según veo (hasta donde he visto):

1)    Más allá de poner la palabra “integral” en el nombre del SIT, éste debe, efectivamente INTEGRARSE a algo, y eso es lo que este sistema no hace; no se integra a prácticamente nada. Una vez que uno se baja se queda “en el aire”, con lo cual los trabajadores no sólo pierden valioso tiempo en desplazamientos y en búsqueda de información con los orientadores  (porque los folletitos no sólo son escasos, sino que no están bien diseñados, no se entienden) sino que, ojo que éste es el problema, hay que pagar otro pasaje.

2)    El costo adicional, tema derivado de la no-integración: por ahora en el Corredor Azul no cobran los viajes, pero ¿y cuando cobren? La des-conexión o no-integración actual tiene que solventarse ya mismo, porque si no, como vemos, obligará a los trabajadores usuarios del sistema que viajan rutas largas a pagar dos y hasta tres pasajes cuando antes pagaban sólo uno. Eso, de golpe, es un problema muy grande para quien vive con presupuesto ajustado y sueldos bajos, y me parece surrealista y digno de María Antonieta (“Majestad, dicen que no tienen pan / pues que coman pasteles”) que quienes no están en esa situación les pidan “que caminen” o “que usen bicicleta”… en una ciudad del tamaño de Lima y con las distancias y el problema de inseguridad que tiene Lima.

Paradero del Corredor Azul en Av. Larco. Foto tomada el 8/09/2014 (Isabel Guerra)

Paradero del Corredor Azul en Av. Larco. Foto tomada el 8/09/2014 (Isabel Guerra)

No estoy en contra del Corredor Azul. Creo que la idea es buena y que, lanzada con un mínimo de previsión, organización y criterio de profesionales y especialistas con experiencia en el tema, sería un golazo para Lima. Lo que creo es que se pudo diseñar presentar o una ruta mucho más larga para este Corredor Azul: por ejemplo, Acho-Chorrillos. ¿Por qué tiene que terminar en Miraflores? (puedo especular, pero es mejor que no lo haga) O se pudo quizás lanzar DOS corredores, para lanzarlos ya conectados entre sí. O también lanzarlo conjuntamente con buses alimentadores.

La necesaria reforma del transporte no puede hacerse por parches, a trozos, improvisando sobre la marcha y/o con el “Método del Tanteo”, porque la desorganización genera caos y problemas, los cuales a su vez generan rechazo en la ciudadanía. Se necesitan cambios y reestructuraciones INTEGRALES, y eso es precisamente lo que no se está haciendo.

Aclaro y redondeo: el estado actual de eso que llamamos transporte urbano tiene que terminar, es obvio. Pero si se va a hacer una reforma, tiene que hacerse bien. Las críticas que hacen los usuarios son parte normal del proceso del mejoramiento, y deberían asumirse como tales en lugar de sobredimensionarlas y en lugar de acusar a los usuarios de “ser unos limeñitos engreídos”. No señores, quienes más se quejan son los usuarios que viven en los conos Norte y Sur. Y decirles “que aprendan” al más puro estilo feudal y ordenarles (del mismo modo) que caminen o que usen bicicleta no soluciona nada. Al contrario, caldea más los ánimos. Y anima a muchos a unirse a quienes no quieren el cambio.

De otro lado, creo que a todos nos queda claro que los usuarios de cualquier tipo de servicio tienen derecho a quejarse. Si no fuese así, no existirían los Libros de Reclamaciones. Si nos podemos quejar de las combis asesinas, es decir, de un servicio privatizado ¿por qué no podemos quejarnos de un servicio municipal, o sea público?

Y quiero terminar con un comentario: es no sólo una lástima, sino una total vergüenza que un problema tan grave como el del transporte urbano en el Perú (ojo señores, “en el Perú”, que no es sólo en Lima) no se aborde pensando en el ciudadano, sino únicamente como una oportunidad de ganar réditos políticos.  Parece bastante evidente que si bien no se hizo nada en gestiones ediles anteriores (por no incomodar a un bolsón de votantes  ni tampoco  a mafias), hoy sí se hace algo, pero tardíamente,  y pensando en “impresionar al votante” de cara a las inminentes elecciones municipales. ¿Peor es no hacer nada? Esa no es la cuestión. Es que el hacer mal las cosas ahora genera más resistencia al necesario cambio.

La pregunta que me hago es, ¿en qué perfil de  votante están pensando la señora Villarán y sus rivales políticos? Y también ¿A qué votante(s) escuchan? ¿Qué piensa(n) de sus probables votantes? ¿Qué están dispuestos a hacer y a apostar por sus votos? Queda como pregunta de fin de semana.

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LINK: Este especialista apoya mi punto principal: “Todos deben pagar lo mismo por transporte”

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5 comentarios en “Sobre el Corredor Azul (o la “Reforma del Transporte”.)

  1. Yo estoy convencida de que todas estas “reformas” las han planteado personas que JAMÁS en su vida se han subido a un micro, combi, coaster ni nada que se asemeje ni en Lima ni en ninguna ciudad del interior. Es bien fácil proyectar cambios sentadotes desde una tremenda oficina con aire acondicionado (sí, afuera se quejan del frío a 15°C y en su oficina el aire no puede estar a más de 13°C), mesas de vidrio impecables (limpiadas por trabajadores que deben llegar a tiempo haciendo malabares en el descalabro que han generado) y enormes ventanales desde donde tienen vistas panorámicas de Lima y que se movilizan por la ciudad en carros con chofer. ¿Sabrán lo que es “al fondo hay sitio”? ¿Habrán escuchado alguna vez a un pasajero pelearse casi a golpes con un cobrador por una discrepancia de 10 céntimos en el pago del pasaje? Seguro que no… ¿y así quieren encargarse de reformar el transporte? Es mucho atrevimiento pretender cambiar algo que ni siquiera se conoce.

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  2. me entere que los pasajes han bajado a un nuevo sol y los escolares y universitarios cincuenta centimos que bueno una buena noticia para nuestro alicaido bolsillo algo bueno se hizo al fin
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